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ENTREVISTAS

«Tiene que haber siempre un poco de caos» | Entrevista a Sergio Rotman

Los momentos destacados de un mano a mano con el músico en nuestros vivos de cuarentena.

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El martes pasado estuvimos conectadxs virtualmente con Sergio Rotman, integrante de Cienfuegos, Los Fabulosos Cadillacs, Mimi Maura, Los Sedantes y El Siempreterno, entre otras grandes bandas. Aquí un pequeño resumen de lo que pudiste escuchar (o podés, si entrás en nuestra cuenta de Spotify) en la entrevista.

FG: – Sergio, sos un músico experimentado, que ha pasado por muchas bandas, muchos géneros y a través de un instrumento no del todo habitual: el saxo. ¿Cómo llegaste a él?

SR: – La historia corta es porque Martín Aloe me dijo que si iba a seguir yendo a los ensayos de “Día D” -año 1983- consiguiera un instrumento para tocar en el grupo. Yo no sabía qué elegir y él dijo “¿Por qué no tocás el saxofón?”. Al siguiente ensayo empecé. Venía de la música clásica, no quería tocar la guitarra. Tenía una flauta traversa, la vendí y me compré el saxo.

Ph. Agustin Dusserre

Ph. Agustin Dusserre

FG: – Entonces Día D fue tu comienzo en la música…

SR: – Eso fue lo que después se llamó “Cienfuegos”. La primera formación de Día D fue entre 1982 y 1986. Cienfuegos comenzó en 1995 pero con la misma formación.

FG: – Después de la separación de Cienfuegos juraste no volver a reunir a la banda, sin embargo, volvieron.

SR: – Yo pensaba que nunca íbamos a volver a tocar juntos, pero el tiempo hace cosas que uno piensa que no van a suceder. No es que cambiamos para tocar, eh, nos subimos a hacer lo que hacíamos 12 años antes. Igualmente, hasta último momento no sabíamos si íbamos a tocar o no. La interna de Cienfuegos es tenaz.

FG: – ¿Tenían alguna expectativa en esa vuelta y, de ser así, la superaron?

SR: – Superó por mucho las expectativas, tanto artísticamente como a nivel de convocatoria. Yo creí que medio Groove estaba bien y terminamos con dos sold out. Y hay varias formas de hacerlo: en la última semana lo llenaste, dibujado por los invitados o a la semana de salidas las entradas. Esto fue lo que paso con Cienfuegos. Nunca hicimos un camino para generar más convocatoria. Cienfuegos es una banda que sistemáticamente se pegó tiros en el pie, todo lo que podíamos lograr que saliera mal, salía mal, así que fue una sorpresa. Armamos una fiesta de principio a fin, y la cuestión energética fue muy contundente, desde el primer acorde hasta el último todo coincidió en un evento muy poderoso.

FG: – Quizá se debió a que mucha gente tenía ganas de escuchar esa forma de hacer rock que ya casi no se encuentra.

SR: – Esa forma de tocar mutó, cambió un poco porque cambiaron los instrumentos, amplificadores, sonido. Había mucho caos dentro del Punk que no se puede resolver con buena técnica, tiene que haber siempre un poco de caos. Me parece que en los últimos años está todo muy formateado.

FG: – Dentro de este cambio hay bandas a las que le viene bien y otras a las que no…

SR: – Totalmente de acuerdo. Hay bandas que envejecen mal y otras que lo hacen bien. En los shows de Cienfuegos se notaba el riesgo, nunca fue una banda muy segura, nunca nos fue bien, no llenamos estadios ni un carajo. Es una banda que no está domesticada. Con los Cadillacs no nos vemos, pero si mañana nos juntamos y tocamos en un estadio suena perfecto, es la energía. Cienfuegos nunca tuvo ese perfil ni esa suerte, siempre hay algo de riesgo en Cienfuegos, sobre todo en vivo… Ha pasado de todo. Creo que somos la única banda del mundo donde todos los integrantes fuimos detenidos por drogas en diferentes ocasiones, eso era un clásico de Cienfuegos, si algo podía salir mal, siempre salía mal.

FG: – ¿La relación con Aloe?

SR: – Espero que esté muy bien. No sé mucho de él.

FG: – ¿Cómo bailás en ese limbo entre la perfección y el caos?

SR: – Estoy acostumbrado, ese mundo lo vivo desde 1983. Nunca hice una sóla cosa, ni cuando los Cadillacs estaban explotados en los ’90. Para mí el escenario termina en el borde del escenario, el público es fundamental, pero me da lo mismo tocar en River que en un club. La esencia de tocar… Sos vos con varias personas más tocando música. A veces me pongo mucho más nervioso tocando en lugares chicos porque es más difícil que en lugares grandes, donde todo va a salir perfecto. Lo importante es que el show sea igual en todos lados para uno, eso a los músicos nos pasa siempre, a los “entertainment” por ahí no.

FG: – ¿Creés que todavía puede haber una nueva revolución dentro de nuestro Rock?

SR: – A mí me da la sensación de que el Rock está terminado como concepto. No creo que haya otra revolución más. Básicamente porque entre el Punk y el Post-Punk definieron que vos podés hacer cualquier cosa arriba de un escenario. El Rock, por ser una música libre e inteligente, abarcó todos los aspectos. Lo importante, para mí, es que el Rock vuelva a tener un rol mucho más profundo y se aleje de la comercialidad, porque es una música que se sostiene en sentimientos complejos y profundos, no puede estar cerca de la liviandad, de lo banal, porque va contra su propia esencia. El Rock comercial no suena bien y no perdura.

FG: – ¿Cuál creer que fue el último paso revolucionario del Rock en Argentina?

SR: – Hay que definir qué es Rock. A mí me parece que ha habido muy buenas bandas nuevas, pero mucho de lo que se califica como “Rock de estadio” no es Rock. No Te Va Gustar es una banda pop, hace estadios, y no está mal, yo he tocado con ellos varias veces, pero no entran dentro del concepto de lo que es el Rock.

FG: – Sería separar el Rock como género musical del Rock como forma de pensar, sentir, vivir…

SR: – “Eso, eso, eso” te diría El Chavo -risas-. Una banda revolucionaría de hoy es “Mueren Humanos”, no tiene nada de Rock, pero es rockera. Por eso es relativo. Tiene una artística hiper rockera, lo que pasa en sus shows es hiper rockeros. Lo bueno es que estamos dando vueltas en algo bueno.

A mí me da la sensación de que el Rock está terminado como concepto. No creo que haya otra revolución más. Básicamente porque entre el Punk y el Post-Punk definieron que vos podés hacer cualquier cosa arriba de un escenario.

FG: – Has grabado muchos discos, ¿hay alguno que te guste mucho?

SR: – El primer disco de Cienfuegos fue la primera producción ejecutiva que hice yo. En esa época, año ’95, no era común que unos músicos que se paguen su propio disco. Me da mucho sentimiento por ese lado. No sé si representa tanto al grupo como sonábamos en vivo, pero en esos tiempos era difícil representar el vivo en un disco. Era una época rara, después de los ´80, donde se grababa muy bien, se empezó a grabar muy mal hasta llegar a lo horrible que se graba ahora. Fue un momento de transición complicado, pero fue mi primera producción ejecutiva, eso es lo más emotivo para mí.

FG: – Dentro de todos esos discos, tenés uno como solista. Cosa que también habías dicho que no ibas a hacer.

SR: – Eso comprueba que soy una persona muy poco confiable y creíble, lo cual me parece muy bien porque ese era el plan. Cuando terminó el show de Cienfuegos me di cuenta que está bueno hacer cosas que uno pensaba que no iba a hacer, es un desafío real, porque yo realmente pensaba que no me iba a juntar con Cienfuegos.

FG: – ¿Y cómo te encontró la presentación de ese disco?

SR: – Más o menos. No lo disfruté mucho. Fueron 2 show en Niceto y creo que la situación me sobrepasó un poco. Creo que, si se puede volver a tocar este año, o cuando se pueda, voy a poder hacer muchos mejores shows que esos dos. Sobreactué mucho un personaje, el repertorio fue de cosas muy íntimas mías y fue difícil de cantar. La gente pagó una entrada y quería ver un buen show, no saber si el cantante tiene problemas psicológicos, que yo lo tengo. Por eso los 2 shows que hice no están tan buenos como los que voy a hacer.

FG: – Este año no se sabe que va a pasar con el tema artístico, sin contar los shows suspendidos…

SR: – ¡El mundo está suspendido! Jajaja.

FG: – ¿Había algo pensado o programado con Cienfuegos para este año?

SR: – En diciembre no nos pusimos de acuerdo y descartamos la posibilidad. El éxito que tuvieron los dos shows no alcanzó para quitar el estigma de frustración histórico que tiene Cienfuegos, así que no me parece que por ahora vayamos a tocar.

FG: – Esa frustración va de la mano con lo que decíamos de cómo sentir la música, en este caso el Punk.

SR: – Hay una cuota de riesgo que es necesaria para hacer esta música, y en nuestro caso funciona, porque se arma bueno. Pero cada grupo es un mundo.

FG: – Vos tenés muchos mundos, y varios con Mimi.

SR: – Sí, tengo 3 grupos con Mimi: Mimi Maura, que adentro de sí misma tiene varias formas de presentarse, en algunas estoy, en otras no; El Siempreterno, con Ariel Minimal -que ya no está-, Hernán Espejo, Álvaro Sánchez y Fernando Ricciardi; y Los Sedantes, con Saúl Díaz de Vivar, Dante Clementino y también Álvaro Sánchez. Y la vida misma también compartimos, que es un muy buen grupo.

FG: – ¿Cómo la conociste a ella?

SR: – Nos conocimos porque me invitaron a tocar con Alarma, una banda donde ella tocaba. La mánager de esa banda estaba en la producción de uno de los primeros shows de Los Cadillacs en Puerto Rico. Nos hicimos muy amigos y al otro año volví y toqué con ellas vestido de mujer.

FG: – Con los Cadillacs, por esa época, ganaron el primer Grammy a una banda hispanoamericana.

SR: – Fue el primero, al año siguiente se entregó de nuevo y después se inventó esa cosa siome del “Grammy Latino”. Los Grammys dijeron “latinos fuera” y nos sacaron para no tener que codearse con los Daddy Yankee y todo eso que se veía venir, nos mandaron con el “latinaje” y no existió más ese premio. No querían estar directamente en la misma sala con nosotros, lo cual me pareció muy inteligente al ver quienes se llevan los Grammys Latinos hoy en día.

FG: – ¿Cómo ves en este contexto actual a los músicos en su rol de trabajador?

SR: – Está jodido para todos, re jodido. No hay mucho para decir, es una cagada.

FG: – ¿Creés que es tiempo de una revolución pero en las mentes de los músicos en cuanto a sus derechos, negocios y el mercado?

SR: – El músico tiene que hacer música. Nunca me importó mucho el negocio, como ganar más plata. No soy de ir mucho a SADAIC.

FG: – En tiempos de cuarentena, ¿te ponés más creativo?

SR: – Yo no hago otra cosa, así que la inspiración viene porque sí, no por el tiempo libre. Quizá una persona que esté en la música y a la vez tenga otro trabajo, sí, pero yo hace 35 años que me dedico a esto, sólo me dediqué a la música, así que siempre tuve tiempo. Igualmente compuse un par de cosas que están buenas.

Ph. Agustín Dussere

FG: – Muchos artistas están usando mucho las redes con material, ¿vos cómo estás con eso?

SR: – No me parece conveniente para la obra presentarla así. Hice algunos disckjoqueos desde mi cuarto, pero no me parece que tenga mucha conexión el teléfono o la computadora con esto de sentarte a escuchar música seriamente.

FG: – Hace un tiempo las formas de cambiar música han cambiado…

SR: – Debería ser una decisión de cada uno, nadie te obliga a o no escuchar, pero la forma en la que está armado Spotify o YouTube, donde podés poner pausa e ir a hacer otra cosa genera que la gente tenga poca paciencia y el hecho de escuchar un vinilo es diferente porque tenés que pararte, poner el vinilo, levantar la púa, moverlo… Son los tiempos que hay, no se puede ni hay que ir contra eso, pero no te tiene que condicionar.

FG: – ¿Los músicos se sienten condicionados con esto?

SR: – Es relativo. Hay muchas cosas que se dicen porque a la industria le conviene y no es a lo que los músicos les interesa, pero yo lo entiendo también. Me parece que cada cual tiene que hacer lo que se le cante el orto, si querés sacar un simple, un disco, un vinilo, sácalo. Lo importante es que la obra sea contundente. Si la canción está buenísima va a triunfar sobre lo que sea.

FG: – Hablando de triunfos, ¿cuál crees que es la clave del éxito Cadillac en México?

SR: – El estilo de los Cadillacs prendió porque en los ’90, cuando llegamos ahí, nada era parecido. Y los pibes aman eso porque pueden reflejarse en algo que ellos podrían hacer. Esa conexión es muy fuerte. No llegamos montados en un hit, fuimos con el disco que menos se vendió en la historia de los Cadillacs. No sabían qué hacer con nosotros. Tocamos en cuanto club chiquito hubo, hicimos todo el recorrido, cada vez que volvíamos a un lugar había más gente. Éramos muy serio, estábamos creando un estilo musical que no había girando. Por eso los pibes dijeron “yo puedo hacer eso”. Soda iba y era exitoso, claro, pero no es lo mismo, vos decías “wow, tengo el poster de Cerati”, en cambio no necesitabas el poster de Vicentico o de Flavio, vos podías ser como ellos.

FG: – ¿Qué podés recomendar, musicalmente hablando, del mercado latino?

SR: – La escena más importante de Latinoamérica está, sin dudas, en Puerto Rico. Desde lo más comercial hasta lo más Punk, desde lo más Indie hasta lo más vendible lo tiene esa islita. Pero lo tienen desde hace 60 años. Saben de lo que hablan. Casi todo es bueno, Circo es una gran banda, Dávila 666, Ardillas, Vigilantes, Espasmo… Una escena prodigiosa. Yo me fui a vivir allá para poder ser parte de eso, poder ver los shows todas las noches. Nada se parece a Puerto Rico.

Ph. Agustin Dusserre

vos decías “wow, tengo el poster de Cerati”, en cambio no necesitabas el poster de Vicentico o de Flavio, vos podías ser como ellos.

FG: – ¿Qué diferencias encontrás entre la escena de los años ’90 y la actual?

SR: – Tuvimos la suerte de pertenecer a una época, sobre el fin del siglo XX, donde se hicieron cosas interesantes, artísticamente y a nivel humano. Estos tiempos son mucho más complicados, el mundo está bien jodido ahora. Antes había algo que se llamaba “libertad”, que ahora ya no existe más. Entonces es muy difícil vivir sin libertad, es muy complicado. Ahora no hay escape, ahora nos tienen agarrados bien de las pelotas.

FG: – ¿Por qué motivo pensás que se generó ese cambio?, ¿considerás que la tragedia de Cromañón influyó?

SR: – Internet, obviamente. Y las redes sociales fueron el fin de la soledad. Cromañón fue un accidente, una tragedia, es parte del destino y no lo podés cambiar, peor fue el 2001, mucho peor, o el ’89… Yo me fumé dos. Nosotros veníamos de tocar 170 veces en el ’88, en el ’89 fueron 50 y en el ’90 sólo 14. Devuelta a vivir con los padres, un desastre. Luego, en 2001, se fue todo a la mierda un par de años. Nunca me enojé con Callejeros. Una cosa es cuando ese cambio sucede por una cuestión exenta al movimiento y otra cosa es cuando la cuestión económica fuera del movimiento termina afectando. Nadie quiso que Cromañón pase, nadie dijo “uy, vamos a prender fuego todo” … Pero los aviones se caen, hermano, es la industria más importante del mundo y se caen.

FG: – Por último, alguna anécdota que se pueda contar de algún momento en la música.

SR: – Todo me pasó… Empecé tocando esto cuando tenía 19 años y ahora tengo 56. Es lo único que sé hacer, es lo único que hice, viajando por el mundo, recorrí 44 países e hice 4000 shows, así que todo lo que se te ocurra en esa mente loca que tu tienes, todo sucedió realmente.

 

todo lo que se te ocurra en esa mente loca que tu tienes, todo sucedió realmente

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Músico por vocación y comunicador por oficio. Melómano, de los pocos que se sientan a escuchar discos completos. @facus.gonzalez

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CULTURA

Entrevista a Max Vanns: “Marika del futuro” es una invitación a la revolución marika

Una conversación en dos capítulos con une artista feroz.

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Agradecemos a @canelumen por las fotos en vivo y a @k.01101011 por las del álbum.

Hay una persona que desde el 2019 viene llevando su música a cada rincón LGBTIQ+ que puede del suelo argentino: Max Vanns. Aparte de este aguante y gedencia, algunas de las cosas que más me llamaron la atención de Max fueron su estética -diseña y confecciona su vestuario-, la manera de ejecutar sus shows y sus letras poéticas. Pero lo más loco fue enterarme que ésta bella loca es contadore. Me encontré con que mi cabeza no podía relacionar fácilmente las ciencias económicas con el arte LGBTIQ+. Probablemente te parezca un detalle menor, pero esta combinación gede, artística e inteligente me lleva a pensar sobre este artista como alguien que no hay que perder de la mira. Necesitaba conocer a Max en mayor profundidad. 

Por loco que suene, empezamos esta entrevista hace más de un año. Una tarde de enero del 2020 que el calor nos dio algo de tregua y se podía estar al aire libre, antes de que el covid azotara al mundo. Nos encontramos en el Puente de la Mujer, Max llegó en compañía de Cielo, quien en ese entonces era su pareja, y de ahí caminamos al Parque Mujeres Argentinas para sentarnos cómodas a la sombra de un árbol.

—Llevaste el “CUERPA Tour” por las distintas Marchas del Orgullo de Buenos Aires ¿Cómo fue esta experiencia?

MV: Bueno, primero me pregunté dónde quiero estar, a qué publico quiero llegar y qué quiero que escuchen de mí las marikas de todo Buenos Aires y Argentina. ¿Cómo logro acceder a las marikas? Con las marchas del Orgullo. Dio la casualidad que en 2019 surgieron muchas nuevas marchas y también se repitieron muchas del 2018 en los distintos municipios y localidades. Entonces ahí estuve gestionando, hablando, tejiendo la red. Cuando estaba en el escenario viendo a todas las personas que estaban ahí, fue un montón. Veía todas las posibilidades de ser una marika y todas las que faltaban, porque también están las que se quedan en casa, que no llegan a la marcha o no pudieron ir por cualquier motivo. Pero veo a todas las marikas y a todas las posibilidades que yo puedo ser y que ellas son y que nosotras somos. Entonces, mi música se vuelve un vínculo entre ellas y yo. Cuando empezaban a cantar, porque soy muy repetitivo en los estribillos, yo decía “Ay ¿es un sueño hecho realidad o es un sueño y voy a despertar en cualquier momento?” Después que vengan a saludarte, abrazarte y decirte que estuvo buenísimo, ver niñes que les gusta lo que están viendo, me parece re loco y me pongo a pensar que me negué tanto tiempo a hacer lo que yo quise, a salir del closet artístico…

—¿Por qué?

MV: Porque tenía miedo de mostrarme como realmente soy. A los catorce o trece salí del closet porque le dije a mi vieja que me gustaban los chicos y catorce años después a los veintiocho salí de mi closet artístico. Me pregunto ¿Qué otros closets habrá? Ahora me estoy dando cuenta, veo la luz de otro closet en el que estoy atrapado que se empieza a abrir, es el closet del sistema. No me daba cuenta cuan parte del sistema estaba siendo y cuanto motivaba a que ese sistema suceda. Es el nuevo closet, pero todavía no lo entiendo muy bien, necesito tiempo para procesarlo.

—Creo que ahí entra la parte contable. Que es algo que introducís vos en el arte marika. Yo no conozco a otra persona de este “nicho” que comparta este rubro.

MV: —Cuando estaba haciendo la carrera de contador hice danza clásica y un montón de cosas así. Pienso que tiene que ver con otros intereses y otros vínculos con mi cerebro y empecé a darme cuenta ahora cual es mi parte: soy un juguete del sistema ¿Cuánto más necesita esa marika consumir de mi para lograr ser la marika realmente disidente? O lograr eso que quiero que es romper con lo establecido. Me lo pregunto a mi y se lo quiero preguntar a otra persona ¿Cuánto es lo que vos querés y cuánto es lo que te imponen que vos quieras? ¿Cuánta música escuchas porque te gusta y cuanta escuchas porque te la imponen? Yo no quiero que me pongan de fondo y pasar desapercibido como música funcional. Por eso mi voz, por eso el beat que uso, la intención con la que canto. Lo peor que me podría pasar es pasar desapercibido. 

— ¿Cómo se diferencia la experiencia de tocar en una marcha de la de hacerlo en un boliche?

MV: La marcha es el lugar en el que las personas están dispuestas a escuchar lo nuevo y abrirse a la experiencia. En un boliche está el que te puede llegar a escuchar y también está el que dice “¿Quién es este? No me importa” porque está yendo por su propia diversión. Yo siento que en la marcha las marikas estamos yendo a buscar nuestra verdad, nuestra visibilidad y nuestro espacio. Si viene una marika empoderada a pararse en el escenario a cantar canciones propias y todo eso, la respuesta es “¡Si, si!”. Ahora, en un boliche de cualquier tipo vas por tu propia diversión, por tus amigos; si se ponen a cantar, bueno que canten. En la marcha me han recibido con la cola abierta (risas).

—No estuviste en la marcha de Capital.

MV: La de Capital es horrible. Me parece una mentira, ponen un camión de Brahma que no representa nada. ¿Vas a meter una empresa multinacional como Brahama que no tiene nomina trans o disidente? No les importa militar, les importa vender su producto. No, a mi me pareció horrible. Tuve un choque con los de la organización porque les hablaba por Instagram para ver si podía hacer mi show y me dijeron “mandá un mail acá…”, bueno mando el mail ahí donde me dijeron y después les vuelvo a escribir después de un tiempo y les digo que no me respondieron ningún mail y pregunté si ya había cerrado la convocatoria, me dicen que si y que mandaron más de cincuenta personas; pregunté si había algún parámetro y me dijeron “no, tenemos prioridades”. Les artistas no somos prioridades, de ultima si estás haciendo una convocatoria tenes parámetros de selección. Iban a tener dos escenarios por doce horas, o sea, veinticuatro horas de escenario en el que ponen a cantar a tres personas que son La Queen, Marilina y Mala Fama que es un paki. Está todo bien, pero es un paki. En Paraná, en Quilmes y muchas otras localidades me trataron muy bien, con mucha calidad humana, pero en la de Mar del Plata y la de acá noté muy poca sensibilidad a la persona. Te puede salir todo mal organizando, yo también he organizado cosas que no salieron bien, pero pedí disculpas. 

Cielo: Separar lo que es la organización de la gente que asiste a esas marchas. La gente debería tomar un papel más protagónico a la hora de organizar sus encuentros comunitarios y movilizaciones, no dejarlo en manos de un puñadito de personas.

M: Por ejemplo, lo que está bueno en la marcha de Quilmes es que abrían el espacio para que todes pudieran participar y vos puedas ir a cualquier reunión. Eso está buenísimo, no es algo sectario. A mí me preocupa mucho lo sectario, en el sentido de que hay logias, grupos de amigos o de gente que se llaman las “crew”, que se cierran, que arman las cosas entre ellas. Esos grupos se llenan de más gente que quiere pertenecer y los siguen a ciegas. Eso me preocupa, me causa pánico, me da miedo que no se democraticen los espacios

—¿Cómo te planteás cada show?

MV: Primero: miro el lugar al que voy a ir. ¿A qué lugar estoy yendo? ¿Cuánto tiempo tengo para hacer show? Si tengo media hora, voy a juntar todo lo mejor que tengo en esa media hora. Administro el tiempo, como este juego entre no ser ni mucho ni poco. Mostrar e ir rompiendo, paso de cantar un tema así medio hip hop a un tema punk. En Paraná me subí a una estatua y canté desde ahí arriba. Fue lo más, la gente estaba orgullosa al romper con ese monumento histórico conmigo ahí porreándole en culo. (Risas)

—Siempre en culo.

MV: Siempre en culo, nunca inculo.

—Estuviste con Beltran en la Marcha del Orgullo de Mar del Plata.

MV: ¡Sí! En la de San Martin Beltran me dijo que quería bailar conmigo y yo le dije “Sí, re”. Entonces le dije que después de la pasarela que hago para que todes participen, empiezo mi tema “Cuerpa” -que es de mi próximo álbum – ideal para él, porque Beltran tiene LA cuerpa. Lo llamé ahí, él vino y bailó. Después lo repetimos en Mar del Plata. Lo da todo, el tema le sienta muy bien. Igual te digo algo, él me lo pidió porque yo le pedí al universo “¡ay, que venga Beltran a bailar conmigo!”.

—Por lo general, se asocia el dedicarse a la música con abandonar los estudios superiores tradicionales, pero vos hace poco te recibiste de contador ¿Cómo hiciste para combinar tu carrera musical con estos estudios? 

MV: Fue como llevar un plan A y plan B. El plan A que era el tema de terminar mis estudios universitarios para después seguir el plan b, y hacer que todo eso pase antes de los 30 para sentirme realizada a esa edad. Me preocupaba mucho la crisis de los 30. Fue como la influencia del mandato social, cumplirlos rápido para sacármelos de encima. Hoy en día el contador me mantiene y la marika estrella disidente me hace feliz.

—¿Cómo definís vos cada álbum que has hecho hasta la fecha?

MV: Trigonométrico, que fue mi primer álbum, lo hice para mí. Exclusivamente para mí, quería largarlo primero, dar el primer paso y dije “ya está, va a ser para mí”. No me importó pensar en un otre para la creación, sino pensar en que esté hecho y decir acá está, ésto soy yo, lo que estoy haciendo para seguir vivo. Creo que si no hubiera hecho mi primer álbum me hubiera muerto, no me considero vivo sin la música. Mi primer álbum es como mi salvación, como permitirme vivir un poco más. Le puse trigonométrico porque así es el universo, ahí está la contadora (Risas). El universo es trigonométrico, la primera estructura que puede sostener un todo tiene tres partes. El triángulo como símbolo de la creación, entonces me creo a mí mismo en este nuevo mundo que es la música y la perfo musical. 

—¿Y el segundo?

MV: 3.11. Fue re loco porque conocí a una persona que me hizo mover un montón de emociones y las aproveché para hacer música. Decidí salir un poco de mí y hacer música pensando en un otro ¿Qué conversaría con un otro? ¿Qué conversación tengo con las demás personas? Sale Poesía que es mi primer video musical. Es una conversación con otro, tipo, “yo soy de sagitario”, “te estoy conociendo y no quiero que seamos amigos”, “te miro a la cara y nos tocamos”, “I don’t wanna be friends y lo analizo”. 

—¿Por qué se llama 3.11?

MV: Lo tengo acá tatuado. Son mis números favoritos, el tres y el once, también por el tema de la creación y el once por el tema de la creación hecha efecto. El número once como el primer número maestro. También 3.11 fue el primer Windows que permitió que todas las personas accedan a una computadora en sus casas con acceso a Internet.

—¡No tenía ni idea de eso, para nada!

MV: —Fue como Eva cuando mordió la manzana, entre comillas. Obtuvo el poder del conocimiento ¿Qué haces con el poder del conocimiento, el poder de repensarte? Te expulsan del paraíso o creas un nuevo espacio para hacer tu propio paraíso. Internet creó ese espacio y de pronto nace la Deep Web como un espacio de fuga, y también nace la posibilidad de conectarnos con otres sin necesidad de la corporalidad, ni siquiera la voz. Entonces me pareció interesante llamarlo 3.11 porque quería que pase eso con mi música, llegar a une otre y darle la posibilidad de la libertad, libertad de repensarse. Escuchar la música y encontrar que hay algo más que un beat, algo más allá de ser amigos, de vivir este momento, del fuck the system, de un domingo juntes.

—Tenés una pasión por los números que va más allá de la contaduría, que va más por un lado del simbolismo.

MV: Nada está hecho al azar en mi música. Tengo mensajes ocultos también, que me gustaría que algún día alguien me diga algo sobre eso.

—¿De qué va a tratar CUERPA, tu próximo álbum?

MV: Me empecé a preguntar cómo volverme más política en lo que está pasando y con esta cuestión política a la vez, cómo hago vibrar la cuerpa, más conocido como perrear la cuerpa. Como todo perreo es político, vamos a hacer que muevas la cuerpa con sonidos que te lleven a repensarte. La canción que le da nombre al álbum, para mí es un himno hacia honrar el espacio donde sos total y puramente libre de elegir y de llevar lo que quieras hacer en tu vida que es tu propia cuerpa. Más allá de todas las leyes, de todo lo que haya en el mundo, de todo lo que puedas hacer, tenés un espacio donde vos podés hacer lo que vos quieras. Entonces: tu cuerpa, tu decisión. Lo que estás sintiendo, lo que te está pasando, lo que estás viviendo dependen mucho de lo que te digas por dentro y como llevas tu interior. Por eso hacer explotar el interior para explotar el exterior sería divino.

—¿Qué es para vos la “cuerpa”?

MV: Para mí es un espacio político. Algunas personas vienen y te dicen “Ay no te hagas eso en tu cuerpa” ¿Perdón? Es mi cuerpa, yo me voy a hacer lo que yo quiera. Si yo quiero ponerme una teta lo voy a hacer y no me importa mantener el formato social de las dos tetas (Risas). Me parece que “cuerpa” como palabra tiende a romper el inclusivo de “cuerpe” para ir más allá, a la femineidad corpórea, la que se ve machacada en la historia de la humanidad. Entonces vamos a romper con el cuerpo femenino, va a ser la cuerpa, la palabra misma transformada. Fuera de la RAE, de la posibilidad del inclusivo, va a ser la cuerpa, feminidad, lo femenino que tiene mi cuerpa y que me lo quiere romper el sistema, mi mariconeada, la mariconeada de cualquiera, mi vagina interna pidiendo a gritos que la mierda del sistema deje de violarme constantemente. Este sistema te viola sistemáticamente para que vos pierdas tu identidad y sigas jugando este juego de que algunos se vuelvan más ricos y otros más pobres. La cuerpa viene a ser la nueva concepción del cuerpo.

—¿Cómo haces para generar tanto contenido?

MV: —Respecto al contenido, me siento un poco débil ahí, porque me gustaría generar más…

—Eso es ansiedad.

MV: Soy “ambiansiosa”, porque agrego el hacer a esa ansiedad. Yo creo que las marikas tenemos que hacer, dejar de vivir el mundo de las ideas y empezar a materializarlo, con lo que podamos, lo que tenemos, lo que haya. Romper la matrix, yo estoy en ese proceso. Creo que las marikas tenemos que posicionarnos en el mundo artístico, porque el arte es una herramienta muy fuerte para transformar la realidad. Entonces, posicionarnos ahí, en el hacer. Posicionar nuestras cuerpas para dejar de ser el sector oprimido. Tengo la idea de que, si las marikas empiezan la revolución, los machos se van a extinguir. Los dinosaurios se extinguieron ¿Qué más le queda la parte más dura e involutiva de la raza humana, si no es extinguirse?

—¿Podés contarme la historia detrás de una canción tuya?

MV: Te voy a contar la verdad de como escribí Poesía. Estaba escuchando Hot butter de Nathy Peluso, que me encanta y quise hacer un tema así. Entonces. me senté en la computadora, abrí el Word y pensé: ¿qué es lo que pasa con mi propia ilógica en una conversación con otre? Entonces empecé: “Un juego de amor yo prefiero cuanto más, vamos a seguir. Te hablo y me contesto”. Porque a veces no escucho nada, entonces te hablo y me contesto. En otro momento estaba hablando con una amiga sobre un chico que estaba conociendo y le dije “Ay amiga, soy re adicto a ese chongo” y ella me dijo que no era adicto a él, sino a lo que sentía. “No soy adicto a vos, soy adicto a lo que siento”. Con esa frase me sentía Buda. Y así seguí, terminó siendo una poesía larguísima que iba escribiendo todo el tiempo, cada semana le agregaba una parte nueva. Cuando fui al estudio de grabación, Agustín Mongelli me dijo que tenía mucha letra (Risas). Entonces, empezamos a recortarla hasta que quedó la canción. 

—¿Y qué pasó con el chico con el que salías?

MV: Le dije “esta canción es para vos”. Así que Poesía era para alguien. Aparte yo le decía “yo no quiero ser tu amigo” que en la canción lo escribí en inglés, un poco para cifrarlo. Después en vivo le puse como un remix y lo canto en español. Y bueno, eso es Poesía, le quise robar a Nathy Peluso.

A estas alturas de la entrevista te estarás preguntando dos cosas ¿Por qué esta entrevista tardó más de un año en publicarse y por qué en el titulo hay una cita que nunca apareció? La respuesta es simple: 2020. El año pasado fue intenso, nadie lo puede negar. La idea era publicar esta entrevista ni bien se hubiese lanzado “CUERPA”, pero este álbum finalmente nunca vio la luz, o al menos no como tal. Entonces nos reunimos con Max de manera virtual, obviamente, y después de luchar mucho con mi tecnología, charlamos de aquello en lo que se había transformado el nuevo álbum: “Marika del Futuro”

—¿Qué pasó con Cuerpa?

MV: —Lo que me pasó con CUERPA, que iba a ser la primera parte de mi tercer proyecto musical, es que tardé mucho tiempo en armar la estructura musical. Cuando me di cuenta de la conexión que había entre las canciones y que también hubo un desarrollo muy importante de la militancia disidente en mí, surgieron nuevas canciones que tienden a ser de combate, hablando sobre “mi cuerpa, mi decisión”, como llevar mis vínculos sexo-afectivos o qué otras perspectivas hay aparte de las formas hetero-cis de vincularse. Entonces, entendí que había pasado a otra etapa. CUERPA era un estadío, ahora se venía la “Marika del futuro”.

—¿Y si con lo que tenías de CUERPA armabas algo más intermediario como un EP?

MV: —Al principio estuvo esa opción, pero al ver el agregado y como funcionaban con las canciones que gesté en el 2020 pensé que sería algo superador unificar ese posible EP con un álbum y tener bastante música con variedad de ritmos para armar esa tercera presentación hacia el mundo, que es también una invitación a las disidencias a tener su propia música. A dejar de cantar la música machistas hetero-cis patriarcal y tener una música que nos identifique a todas que nos haga mover las cuerpas. También lo conecté con quienes queremos ser en el futuro, como vamos a llevar nuestra militancia-

—¿Como mutaste de CUERPA a Marika del futuro?

MV: La mutación me sucedió en un “vivo” del Festival de música de Necochea. En ese momento que había tanta gente, me acordé de los rugbiers que mataron a Fernando Báez Sosa y me di cuenta que el enemigo, esa fuerza a combatir, es el macho. La figura hetero-cis patriarcal que viene a coercionarnos y a querer lastimarnos todo el tiempo. Al hablar sobre que lo que hay que extinguir es el macho, me di cuenta que en realidad quiero hacer música que sean himnos de guerra marikas. Porque si no hacemos algo, en el futuro ellos nos van a extinguir a nosotros, a nosotres, a nosotras. Porque es su forma de ser. Lo que no es macho lo extinguen y no quiero ser extinta, al contrario, quiero la revolución marika, que nos unamos y recuperemos esos espacios que se nos fueron quitados, que nos merecemos, necesitamos y queremos de vuelta. Entonces “Marika del futuro” es una invitación a la revolución marika.

—Esto que me estas comando me recuerda a “We will rock you” que es un musical con canciones de Queen sobre un futuro distópico de estética en plan Mad Max. ¿Puede ser que se esté cocinando alguna producción audiovisual con esta estética?

MV: ¡Sí! ¡La re pegaste con la onda! He visto Mad Max y he tomado esa estética de futuro apocalíptico, pero lo orienté a las marikas, no para el resto del mundo. El resto del mundo va a seguir fluyendo dentro del sistema que ya conocemos, pero nosotras cuando empecemos a invitar a la gente a salir de la matrix, como está sucediendo hoy en dìa, que salimos o nos damos un paseo por fuera, porque es muy difícil liberarse de esto que nos han instalado previamente, ese futuro a nosotras nos va a perjudicar. Es una visión de ese futuro lo que me sucede y para transformarla tengo que informarla.

—Es claro que Marika del Futuro cuenta una historia ¿Cuál es esa historia?

MV: La historia es así: Max Vanns del año 2060 se contacta conmigo, Max Vanns del 2020, y me cuenta que en su época extinguieron a todas las marikas y es la última que queda. Entonces, por sus medios tecnológicos, me envía un orbe que es una máquina del tiempo marika y me invita a ir hacia el futuro para darme los beats de la marika del futuro, la música que cambiará la historia de las marikas en el presente. El problema está en que, no solamente voy a encontrarme con Max Vanns 2060, si no que voy a encontrarme también con los soldados de ese año que van a querer frenar ese cambio en la historia. Para poder cambiar la historia de la humanidad, la única forma es generar una singularidad y para ello me voy a fusionar con mi yo del futuro en un único cuerpo, porque así nuestros tiempos se van a ver modificados y voy a poder volver al presente para generar el cambio cultural y social que se necesita para que no suceda ese apocalipsis marika.

—¿Y cómo es la última Marika del futuro?

MV: Es una persona que entregó su vida a la disidencia, que luchó por sobrevivir, por resistir e incluso encontró un medio extraordinario para lograr transformar la realidad que es cambiar el tiempo y el espacio. Ese poder que tiene la marika del futuro es el que quiero tener en mi para lograr eso. Que no me importe nada. Que no me importen esas viejas ataduras que nos colgaron desde siempre. Que rompamos el chip que nos metieron en la cabeza sobre como tienen que ser las cosas y como son, porque las cosas no tienen una única interpretación, simplemente existen. Entonces, nuestra cultura, lo que pensamos, lo que sentimos también es parte de una interpretación y es parte de un dispositivo de coerción, control y desarrollo de un sistema que nos reprime, destruye y elimina. La marika del futuro es una marika revolucionaria.

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CULTURA

Tranki Punki: Las chicas del “punk cordobés”

El sábado 17 de abril se presentan en vivo en Club Paraguay (Córdoba) y vía streaming.

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Por Lucía Weller* // Fotos: Day Olmos @dayolmos_ 

Tranki Punki es una banda de seis pibas que hacen “punk cordobés”. Se armó en 2013 y hasta el día de hoy mantiene esa combinación de distorsión y fiesta que atraviesa su primer disco “No Me Digas que No Pasa Nada” (2015) y se conserva en “Marea Negra” (2020), su último material, editado junto a Goza Records

Hay hipótesis sobre cómo estas chicas —que comenzaron tocando en cual escenario les pusieran enfrente, acompañando marchas, murgas, luchas de lo más diversas, desde contra el gatillo fácil hasta las luchas transfeministas— terminaron pisando el escenario en una fecha clave del Festival GRL PWR, el Opening con Pussy Riot, grabando su segundo disco junto a un sello que está haciendo historia como lo es Goza Records y, finalmente, a punto de presentar “Marea Negra” en vivo, este sábado 17 de abril en Club Paraguay, en la provincia de Córdoba, a las 20 horas. 

Este show estaba programado inicialmente para abril del año pasado, apenas un mes después de la salida de “Marea Negra”, sin embargo la pandemia arruinó los planes y un año después las chicas redoblan la apuesta con esta presentación que también será transmitida, en vivo, por streaming

LW: —¿Cómo fue telonear a Pussy Riot aquella noche del 16 de abril de 2019 para el opening del Festival GRL PWR? ¿Qué recuerdan de esa noche?

TP: —Para nosotras fue una especie de “click” en nuestra carrera. De alguna manera, nos hizo dar cuenta que estábamos representando algo a un nivel más grande de lo que creíamos. De repente estábamos tocando con una banda que nos parecía inalcanzable, muy lejana. Y ahí estábamos: compartiendo el camarín, cruzando unas palabras, moviendo con nuestra música al mismo público, la misma marea. Fue hermoso porque además era la apertura de uno de los festi de la escena más importantes en Argentina.

LW: —¿Cómo se dio el vínculo con Goza Records y cómo se sintieron en el proceso de grabación del disco?

TP: —Fue todo muy casual, muy espontáneo. Pat Pietrafesa de Kumbia Queers le había hablado a Barbi Recanati de nosotras y, simplemente, ella se contactó a través de nuestro instagram. Fue hermoso! Porque justo estábamos empezando a grabar Marea Negra y nos dio la oportunidad de proyectarnos un poco más allá de lo que teníamos pensado. Ahí nomás le contamos que estábamos en ese proceso y, en vez de grabar un EP en el estudio de ellxs (Estudio Átomo), hicimos una suerte de “híbrido”: continuamos con nuestro plan acá en Córdoba, grabamos las guitarras y mezclamos en Buenos Aires y lo masterizamos en Córdoba. Quedamos súper conformes con el resultado. En todo ese proceso nos fuimos conociendo y estamos súper contentas, no solo con nuestro disco, con el proyecto, con los resultados, sino también (al igual que con el festi grl pwr) con sentirnos parte de una movida que recién está empezando.

LW: —Sobre la música de las Tranki Punki, me copa mucho que haya violín y acordeón en una banda de punk/rock, ¿creen que estos elementos diferencian su proyecto? ¿Qué creen que las llevó a distinguirse dentro de la escena de rock a nivel país?

TP: —En parte sí. Sin dudas, incorporar esos dos instrumentos, que le dan una paleta tímbrica bien distinta a nuestro punk, ha hecho que la banda rompiera con ciertas fronteras. No sabemos muy bien cómo definirlo y por eso muchas veces decimos que hacemos “punk cordobés” porque el violín y el acordeón son timbres característicos del cuarteto, típica música popular de nuestra ciudad. Hace tiempo incluimos también el Octapad para enriquecer algunas composiciones. Creemos que fuera de la tímbrica, el mismo peso está en los arreglos que hacemos (que incluyen cambios de tempo y de compases) y en nuestras letras (donde podemos decir que realmente aparece lo punk de la banda). También podemos mencionar que el hecho de que seamos una banda conformada enteramente por pibas todavía es algo que llama la atención. 

LW: —Sobre las escenas, ¿se sienten parte de algún círculo dominado por un género musical en particular, como por ejemplo, la escena punk, o por el contrario, al ser una banda tan ecléctica musicalmente, pueden formar parte de varias escenas a la vez?

TP: —Sí, esas fronteras más flexibles que fuimos abriendo hacen que podamos compartir escenarios con bandas de cualquier género. Y, la verdad, es que nos divierte muchísimo. De repente, eso hace que en algunas oportunidades tengamos un público que “no estaba preparado” para lo que está sonando y se sienten desconcertados al principio: empiezan cabeceando un ritmo, luego empiezan a mover los pies y, casi seguro que terminan bailando y coreando algún estribillo. 

En sus siete años de trayectoria, su elástica impronta musical les ha permitido a las Tranki Punki compartir escenario con reconocidas bandas nacionales e internacionales como Todos Tus Muertos, Las Manos de Filippi, Miss Bolivia, Sara Hebe, Kumbia Queers, Lxs Rusxs Hijxs de Putx, Las Ex, Pussy Riot, Mala Fama, Bife, Árbol, Barbi Recanati, Basofias, Sudor Marika, entre otras. 

🎸 Las Tranki Punki son:

Vicky Barturen en voz, guitarra eléctrica y producción artística

Drela Sanz en violín y coros, Polakita Wojnacki en acordeón

Cele Pereyra en bajo y coros

Gi Torcigliani en percusión 

Sofía Dem en batería

 

📌 AGENDATE

Sábado 17 de abril – 20 hs (apertura de puertas 19.30) – Club Paraguay (Av. Marcelo T. de Alvear 651, Córdoba)

Entradas disponibles a través de alpogo.com 

 

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* Cordobesa en México. Gestora cultural, prensa y periodista. Fan de las bandas de mi ciudad. @lulussunrise

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CULTURA

«Es muy importante saber darle a la música lo que pide» | Entrevista con Carla Rivarola

El próximo disco de la cantautora mexicana saldrá en octubre.

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Compositora, multiinstrumentista y productora nacida en México DF, de madre mexicana y padre argentino. De gran curiosidad artística por naturaleza, introspectiva y combativa. Ha trabajado como sesionista con Mon Laferte, The Guadaloops y David Aguilar. Actualmente se encuentra produciendo su tercer material, “Lucha o Fuga”, previsto para salir a la luz el 30 de octubre de 2020.

PA: – Me gustaría empezar preguntándote un poco sobre el inicio de tu relación con la música y el arte en general. ¿Qué te llamó primero? ¿Tocar instrumentos, escribir, cantar…?

CR: – Bueno, lo primero para mí fue escuchar. Me la pasaba escuchando música con mi viejo, que es músico. Es argentino, salió de Córdoba capital en la época de la dictadura y se vino para la ciudad de México con mi tío más grande. Llegaron aquí a reconstruir su vida como músicos, entonces todo el tiempo cuando yo era chica había música brasileña y música folclórica argentina. Dúo salteño, Mercedes, Violeta, Milton Nascimento, Ivan Lins, Clara Nunes, más que nada era escuchar un montón de música brasileña. Me empezó a enseñar a distinguir los instrumentos antes de empezar a tocar cualquier cosa. Entonces por ejemplo, cuando veníamos con música en el coche me decía “escucha el bajo” y yo “¿qué es esto?” y él me lo tarareaba y me decía “escucha, ahí está” hasta que un día, ¡escuché! ¡Y me volví loca! Y desde ese momento ya empecé a escuchar diferente, empecé a tener un acercamiento con la guitarra, que es el instrumento de mi viejo y pues ya a los ocho años fue que empecé a escribir canciones. Tenían melodías y todo pero no sabía tocar nada entonces nomás las cantaba y las escribía; eran todas un poco copiadas del pop que me gustaba. A los once empecé a tocar guitarra y me empezó a gustar el punk, tuve mi primera banda, y entonces bueno, creo que vino del mejor lugar del que pudo haber venido. Escuchar siempre es lo más importante.

Foto: Brandon Zamudio

PA: – Claro, además ir desarrollando un interés natural por curiosidad misma, sin que nadie te lo imponga, ¿no?

CR: – Claro, tal cual. Hubo un momento en el que estaba como “wey, por qué no me dieron educación musical desde niña, teniendo una familia de músicos” pero al final creo que estuvo bien. México es un país donde uno tiene un poco la obligación de formarse a sí mismo. Como intérprete sobre todo, porque en cuanto a composición quién sabe, ¿no? eso cada quien lo resuelve; pero es difícil conseguir una educación integral sobre música, entonces he tenido que buscarla por mi parte y aprender sobre el escenario “a la vieja escuela”. Y al final creo que eso ha sido lo mejor para mí.

PA: – Sí, justamente te iba a preguntar; leyendo un poco sobre vos vi que luego empezaste a estudiar composición clásica y terminaste dejando para empezar a dedicarte de lleno a tu música, ¿cómo fue ese proceso y esa decisión? ¿Fue difícil dejar la formación académica?

CR: – Fue un poco extraño, porque cuando entré a estudiar música clásica fue en un momento donde no tenía otra opción. En México no hay una escuela pública que enseñe música popular, producción o ingeniería, entonces mis posibilidades eran estudiar algún instrumento clásico o composición clásica. Y bueno, hice el examen para la UNAM, que es la escuela pública más grande y más prestigiosa de México y ahí estudié. Pero la verdad que nunca me sentí yo misma ahí. Creo que de alguna manera sentía que tenía que hacerlo de esa forma para que fuera válido dedicarme a la música, un poco por este miedo típico de “¿y de qué vas a vivir?”. La verdad es que la parte del rigor me servía y me gustaba bastante, pero no me terminaba de cuajar. Luego regresé a Córdoba después de alrededor de siete años de no haber ido; fui sola por primera vez y me encontré con mi familia, mis primas, sus amigos, fui al encuentro de San Antonio, al festival folclórico de Cosquín, y vi tantas cosas que me volaron la cabeza que estaba como “guau, ¿por qué yo no estoy haciendo esto, por qué en mi país no estoy buscando esto?”. Entonces me hizo replantearme que estaba estudiando música ocho, diez horas al día y no era capaz de agarrar una viola y tocar una canción, ¿no? Fue como un reality check. Como dicen, “la flashié”.

Foto: Mar Landgrave (ídem foto de portada)

PA: – ¿Te veías siempre como guitarrista o estabas muy metida en el piano también?

CR: – Bueno, de hecho durante ese tiempo dejé de tocar la guitarra porque en la Nacional de Música sólo puedes entrar como pianista, así que la mayor parte de mi tiempo me la pasaba poniéndome a nivel con el piano. Ahora ni siquiera tengo piano, un día llegué a la casa y mi viejo lo había vendido (risas). Fue muy triste en su momento, pero me ayudó a separarme de esa cuestión un poco adoctrinante y bueno, después el estar en Córdoba y escuchar a Gonza Sánchez, Rodrigo Carazo, a mis primas Eli y Lucy Rivarola que hacen una música preciosa las dos, y a estar así en general rodeada de personas jodidamente talentosas haciendo canciones en español chingonas como que dije “yo quiero ser parte de eso”. Entonces regresé al DF, pasaron dos semanas y ya nunca regresé a la escuela, como que la guitarra me llamaba. Y sentí que era el momento.

PA: – Justo hablabas del tema de las canciones en español y quería hablar un poco del proyecto Iranti, que está en inglés, y quería preguntarte un poco cómo te llevás escribiendo y cantando en ambos idiomas.

CR: – Bueno la verdad siempre escribí en los dos idiomas, nunca fue tan raro para mí. Iranti es un proyecto que yo considero formativo, la verdad no escribí para nada esas canciones esperando que alguien las fuese a escuchar. Fue un poco un disparo en la oscuridad, escribí lo que bajé en ese momento. Crecí en un contexto donde se hablaba inglés todo el tiempo, entonces la referencia que yo tenía de la música en ese momento era mayoritariamente en inglés. Pero eso cambió rápidamente, no tenía ni un año en que salió Origami, el disco con Iranti, que yo ya quería empezar a escribir en español; pero me tomé un rato como para desarrollar un lenguaje y sentir que estaba diciendo algo con mis propias palabras. Creo que el español es un idioma difícil en el sentido de que tenemos un rango muy amplio entre lo que es formal y correcto y lo que es informal y vulgar, entonces ¿dónde queda el lenguaje propio dentro de ese espectro? También tomando en cuenta lo coloquial, el estilo personal de cada quién… a veces plasmar la personalidad en el español es más difícil, lo considero un idioma más sofisticado. Entonces no quería sacar algo en español que no me representara al 100 por ciento como compositora, y terminé tomándome cuatro años para armar Médula Silvestre, que salió en 2019. Lo que también pasó con Iranti fue que yo estaba muy metida con la parte guitarrística y de repente de la nada me estaban llamando de sesionista a cosas enormes y estaba girando por el país. Iranti realmente tuvo un impacto mucho más grande del que yo esperaba o del que yo estuviera lista, y ahora es un poco como un proyecto de culto en México, que es algo que me asombra mucho.

PA: – Bueno, pero es bueno a su vez que haya salido desde un lugar tan genuino tuyo, sin pensar en lo que puede llegar a ser, ¿no?

CR: – Sí, yo creo que siempre hay que crear así, desde un lugar completamente nuevo, que se retenga un elemento de “no tengo idea de qué estoy haciendo”.

PA: – Pasando un poco al proyecto de Médula silvestre. Leyendo sobre él me llamó mucho la atención el concepto de las Guerrillas, ¿querés contarnos un poco cómo se fue dando esa idea?

CR: – Bueno, eso empezó con Iranti, a través de un evento que hacía que se llamaba Iranti and Tea. Mi idea era hacer shows gratuitos en lugares no comerciales y que la gente pagara un precio libre por mi EP, Origami. Surgió poniéndome a pensar cómo podía crear una relación más verdadera y más directa con mi público, y dándome cuenta de que no necesitaba los bares o lugares comerciales para hacer eso, y tampoco necesitaba vender entradas. O sea que en ese punto tenía que “invertir” en mi relación con el público. Entonces creé estos eventos que empezaron a funcionar y llenarse, y estuvimos en ese ruedo un rato, girando por el país con este formato donde se podía, y donde no tocaba en un foro. Evitaba los bares en la medida de lo posible pero también evitaba los cafés. O sea no me gusta sentir que estoy acompañando una cena, y no me gusta sentir que el lugar se está aprovechando de mí y está tratando mal a mi público. Porque pues la neta a mí no me gusta ir a bares. Y creo que a la mayoría de mi público le pasa lo mismo. Entonces cuando salió Médula Silvestre, con el que empezó a crecer el público y mi proyección, empecé a tener más problemas con los lugares. Porque nunca vas a tener un trato que te funcione. Siento que hay una crisis de conexión entre los medios, los foros y los artistas, que es algo muy difícil y frustrante. Cada vez hay menos espacios y los espacios que hay no se manejan de una forma que a mí me parezca justa con nadie. Entonces retomé la idea del Iranti and Tea pero esta vez desde otra perspectiva, que son las Guerrillas. Son shows principalmente de banda completa, el más chico que hicimos lo hicimos a trío. Entonces es un formato que me permite jugar mucho con mi ensamble, que eso es muy divertido. Y también por otro yo controlo la barra y los boletos, entonces con mi equipo podemos crear un evento que se siente como una fiesta de amigos, donde podemos andar fumando y ser felices, y tomar cerveza a un precio mucho más accesible del que te venden en un bar. El show termina justo antes de que termine el transporte público, que en México es a las 12 de la noche. Y como volverse en taxi es muy caro, y volverse en bicicleta es muy inseguro, ir a los shows termina siendo un gasto que resulta prohibitivo para un sector del público. La guerrilla es por un lado una respuesta al maltrato de los foros, como decir “no los necesitamos”, y por otro lado es esta misma intención de acercarme más a mi público, y de tener una fiesta y hacer el tipo de show al que me gusta ir. Y la verdad que tuvo una respuesta impresionante. Una tras otra salían cada vez mejor, y mi banda, la gente, y yo quedábamos mucho más contentos. Era rentable por todos lados. Creo que cualquier artista independiente debería probar alguna variante del formato de autogestión.

PA: – Sí, es un como que es un formato que se retroalimenta de todos lados, ¿no? Toda la gente más cómoda que en un bar, en un entorno más amigable y gastando menos.

CR: – Exacto, y si no tienes plata te pagas tu entrada, te puedes tomar una chela o dos, ves el show, te la pasas genial y te regresas en el transporte. Y si te quieres quedar a seguir la fiesta… ah, esta parte es muy importante: porque la música que a mí me gusta no la ponen en ningún bar, y es una desgracia. Que de hecho son muchos artistas de rock argentino; me gusta mucho Eruca, Él Mató, Sig Ragga, Mi Amigo Invencible, Las Ligas Menores, mucha música chilena también, y otros artistas mexicanos. Los foros son muy tibios, no pasan eso. Y como a mucha de la gente que me escucha también le gusta eso, se convierte en una fiesta de rock, y luego de cumbia, y de reggaetón. El punto es hacerlo a nuestra forma.

Foto: Eniac Martínez

PA: – Me llamaron mucho la atención también tus videos. Quería preguntarte cuánto incidís vos en la producción, porque se les nota una marca muy personal.

CR: – Sí, he producido todos los videos que hemos hecho menos el de Era la Ranchera, que lo produjo el equipo de mi amigo que lo dirigió, Renzo Zorrilla; pero de todas maneras el concepto lo generamos juntos. Donde realmente siento que más pude plasmar mi lenguaje es en La llave de mi casa, que irónicamente ha sido mi video más barato, más cándido, me encanta eso. Para mí es muy importante divertirme, me gusta reír con las canciones. Y creo que tanto La llave de mi casa como otras canciones de ese disco son graciosas, entonces me gusta poder mostrar esa parte y no necesariamente ser tan seria y dramática todo el tiempo. Pero bueno, sí, me divierte mucho la etapa de producción, justo ahorita estamos armando el video que va a salir con el disco el 30 de octubre. Y toda esta etapa de buscar las locaciones, los vestuarios, el styling, el maquillaje y todo… me encanta la verdad. Me gusta armar equipos, he tenido la gran fortuna de que los equipos que he armado han sabido coexistir de una forma muy hermosa, no he tenido malas experiencias nunca con un grupo. Este último video lo estamos haciendo casi puramente entre amigas. Va a ser una producción casi 100 por ciento de mujeres. Entonces también eso, trabajar con amigas es extra chido. Pero volviendo a La llave de mi casa, me gusta mucho que el video esté consciente de que no tiene mucho presupuesto (risas). Me encanta como precepto para crear “hacer lo que puedes con lo que tienes”. El poder de los límites es una cosa tremenda. Puedes crear un universo cohesivo, tanto auditiva como visualmente si trabajas desde la materia que tienes al alcance de la mano y no pensando cómo resolver un guion que de entrada va a ser un canibalismo brutal, porque son muy caras las producciones audiovisuales. Cuando tienes un estreno tienes que pagar los costos de la producción de un tema, la mezcla, el máster, el video, la campaña de medios… o sea, ¿qué artista independiente tiene esa plata para ponerle a un track “para ver si pega”? No puede funcionar así, y menos ahora que está esta cultura de que las plataformas te exigen material cada dos meses. Tienen poca vigencia las producciones. Entonces tampoco puedes canibalizar tu bienestar solamente para que algo “se vea caro”, creo que no vale la pena.

PA: – Quería preguntarte un poco de tus experiencias como sesionista. Has trabajado con gente muy importante, como por ejemplo Mon Laferte, que acá en Argentina se escucha mucho.

CR: – La verdad que eso estuvo buenísimo, cuando empecé con Iranti entré un poco en el radar, pero había muchos huecos en mi educación musical; yo empecé a estudiar música formalmente recién a los 19. Entonces estaba muy insegura como performer, pero la guitarra siempre fue un poco mi bandera en esto, creo que fue lo que me permitió trabajar como sesionista en el inicio. Y bueno, Mon es una persona tremenda. La admiro muchísimo, por su profesionalismo y por su forma de meter el cuerpo, todo su manejo de la zona “performática”. Trabajar con ella fue súper pedagógico. Fue una cosa muy linda porque además me desbloqueó corporalmente, porque fue así: me fue a ver tocar en un club. Entonces yo estaba como “¡ay, está Mon Laferte! ¡actúa natural!” (risas). Y todo el tiempo estuvo como en una esquinita, tomándose algo, así que empaticé mucho con eso también. Ya cuando hablamos me dijo “oye, te quiero invitar a tocar en mi primer auditorio nacional”, que es un foro muy prestigioso de la ciudad de México. Es del Estado y es para 10 mil personas. Me dijo “te quiero invitar a tocar una canción, tocarías la guitarra” y yo “¡claro que sí, por supuesto!” y de repente a la semana me llama y me dice “¿sabes qué? Estaba pensando si mejor no quieres entrar de corista” y yo “¡sí, genial!” y de repente dice “bueno, aquí está el calendario y todos los detalles, y ahora les mando el video con las coreografías” y yo me quedé como “¿cuáles coreografías? ¿qué? ¡yo no bailo!” la verdad no me veía haciéndolo. Pero me terminé animando y descubrí que AMO bailar, y no sólo que lo amo, sino que se me da bastante bien, y es algo de lo que no tenía la menor idea y me ayudó muchísimo, fue un poco como un bautismo de fuego. Estuvo buenísimo y dio pie a tener más trabajos. El trabajo de sesión me encanta porque se forma un equipo que es como una familia. Y durante ese proceso es lo más cercano que tengo a convivir de manera cotidiana con un grupo de gente. Mayormente me la paso girando sola o con baterista, o produciendo en mi casa; entonces eso de ser parte de un equipo me encanta, y no tener la presión de ser la protagonista me encanta también. El tipo de sesiones que más me gustan son de “ven a tocar la guitarra y vamos a armarlo”, no tanto de “toma, aquí están las partes”; me gusta poder infundir mi personalidad. Y en ese sentido trabajar con David Aguilar ha sido súper interesante porque todos los miembros de su banda son compositores, todos tenemos proyectos y estamos súper activos, es una banda internacional, es increíble. La única indicación es “toca poco y bajito”. Entonces el sonido que hemos generado como ensamble con esa banda ha sido una cosa preciosa, he tocado en teatros a lo largo del país, ha sido muy bello eso. Me ha gustado mucho ponerme en un lugar que no sea tan central. Es muy importante saber darle a la música lo que pide, dejar de lado el ego de “yo quiero tocar así”, y que todo lo que hagas nutra lo que eres como artista. Cuando te pones al servicio de la música puedes aprender cosas sobre ti mismo que de otra manera nunca las verías.

PA: – Te tocó la experiencia de terminar un disco en pandemia, ¿te afectó mucho a los plazos y lo que tenías previsto?

CR: – Sí, de hecho ya casi lo termino, me falta trackear parcialmente dos canciones y terminar de mezclar algunas pero el plazo está bien, en realidad es un disco que nació en la pandemia misma. Venía trabajando la preproducción de mi siguiente LP, pero ese es un disco que va a tener una producción mucho más grande: quiero trabajar con una sección de metales, grabar en vivo, y quiero que alguien más lo produzca. Porque nunca he trabajado con alguien que me haga la producción, sino que yo siempre hago la dirección musical, la producción y los arreglos, así que quiero esperar para poder hacer eso como lo tenía imaginado. Entonces estaba en plan “No hay shows, no hay nada, estoy prácticamente desempleada, ¿qué hago?” y justo la semana que empezó el COVID me llegó el pago de la música que hice para un documental. Corrí a comprarme un micrófono y una guitarra, me quedé sin plata y fue como “bueno, voy a hacer un disco”. Empecé pensando sacar La llave de mi casa, de la cual ya tenía trackeada la batería. La terminé, la empecé a mezclar, y como no tenía plata para la mezcla la hice yo misma, y me súper enganché mezclando. Entonces hice otra, y al principio iba a ser un single doble: La llave y una canción más. Y dije, “bueno, le hago cuatro canciones” porque los últimos dos años escribí como animal, tenía un montón de temas que no entraron en el siguiente disco que sí me gustan mucho y no quería que se perdieran en el vacío y mientras estaba trabajando en esas maquetas y grabando los otros temas me acordé que tenía unas sesiones de Iranti, de banda completa, que nunca salieron y un tema inédito. Entonces ya eran siete temas, ¿por qué no mejor ya le agrego otros tres y listo? Y terminé haciendo un LP porque tenía demasiado tiempo en mis manos, y al final me copé muchísimo con esta cosa de grabar todos los instrumentos yo. La verdad para mí ha sido como un juego y ha sido súper sano porque ya me siento curada de esto de “tener que demostrar que soy guitarrista y que toco bien”. Me ha permitido trabajar desde ninguna expectativa, porque aunque le fuera increíble a este disco yo voy a seguir aquí encerrada. Entonces ha sido muy lindo, muy liberador. Me tardo un poco con las mezclas porque es la primera vez que lo hago pero lo estoy cuidando mucho y voy a tiempo para sacarlo el 30 de octubre. Tengo también el privilegio de poder tener mi tiempo. Porque también soy pedagoga, le enseño a adultos composición y armonía, trabajo algunas horas a la semana dando clases y eso me da sustento para seguir todo el día con mis cosas. Es una posición muy padre, la verdad.

 

📌 Pueden descargar “Médula Silvestre” al precio que ustedes elijan en: https://carlarivarola.bandcamp.com/album/m-dula-silvestre-2

📱 Pueden seguir a Carla Rivarola en @aplicarlarivarola y en su canal de YouTube.

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